¿ESTÁ LA EVOLUCIÓN DEL LADO DE LOS ATLETAS QUE BASAN SU ALIMENTACIÓN EN LA CARNE? ¡LAS INVESTIGACIONES APUNTAN A QUE SÍ…!

Vivimos en una sociedad perfectamente conectada donde la información circula rápidamente, pero eso no significa que sea información fidedigna. Precisamente, las ideas incorrectas, interesadas o simplemente erróneas adquieren una gran difusión que no está en consonancia con su calidad.

En este comienzo de siglo, parece haberse puesto de moda declararle la guerra al consumo de carne y promover una alimentación vegana o vegetariana, bajo el señuelo de una mejor salud. Sin embargo, si miramos hacia nuestro origen como especie humana, es fácil darse cuenta de que fuimos capaces de evolucionar y de sobrevivir, gracias a nuestra capacidad para comer de todo y, especialmente, la carne de otros animales. Ser omnívoros nos permitió adaptarnos a los cambios climáticos y a la competencia con otros depredadores, alimentándonos de lo que estaba disponible en cada momento.

Recientemente, un estudio llevado a cabo por investigadores israelíes y publicado en el “American Journal of Physical Anthropology”, sugiere un paso más en la defensa del consumo de carne, al afirmar que la dieta de nuestros antepasados de la Edad de Piedra estaba compuesta principalmente por carne de los grandes animales. Durante casi dos millones de años, fuimos carnívoros y solo la extinción de esas especies, nos obligó a aumentar gradualmente el consumo de vegetales, para sobrevivir.

Cualquier científico te dirá que el comportamiento humano cambia rápidamente, pero la evolución es lenta: nuestro cuerpo recuerda siempre su pasado. Así, los investigadores de la Universidad de Tel Aviv han encontrado hasta 25 líneas de evidencias que sugieren que estamos hechos para alimentarnos de carne. Las más fáciles de comprender, son estas:

  • UN ESTÓMAGO ÁCIDO: La acidez del estómago humano es muy alta, en comparación con los omnívoros e incluso con el resto de depredadores. Producir y mantener una acidez fuerte requiere de grandes cantidades de energía, y ello es una evidencia de que nuestro estómago está hecho para el consumo de productos animales. A pesar de lo que puedan decirte los “influencer” veganos de hoy, la realidad es que una acidez fuerte te brinda una excelente protección contra las bacterias dañinas que se encuentran en la carne. Por esta razón, los humanos prehistóricos que cazaban animales grandes, cuya carne era suficiente para sobrevivir varios días, a menudo consumían carne en mal estado que contenían grandes cantidades de bacterias y, por lo tanto, necesitaban mantener un alto nivel de acidez en el estómago, para no enfermar.
  • CELULAS GRASAS DIFERENTES: En los omnívoros, la grasa se almacena en una cantidad relativamente pequeña de células grasas grandes; mientras que en los depredadores, incluidos los humanos, es al revés: tenemos una cantidad mucho mayor de células grasas pero más pequeñas.

 

  • UN GENOMA ORIENTADO AL CONSUMO DE GRASA Y PROTEÍNAS: Los genetistas han llegado a la conclusión de que somos claramente una especie depredadora. En los humanos se cerraron determinadas áreas del genoma para permitir una dieta rica en grasasmientras que en los chimpancés se abrieron áreas del genoma para permitir una dieta rica en glucosa (vegetales).

CONCLUSION:

Igual que lo más actual y de moda, NO es lo más correcto, tampoco quiero atacar la libertad de elección de cada persona. Que, en nuestro pasado hemos sido hipercarnivoros y, gracias a ello hemos evolucionado y sobrevivido; parece fuera de toda duda científica. Sin embargo, también es evidente que podemos sobrevivir con una dieta basada en el consumo de cereales, aunque no por ello podrías ponerte una medalla deportiva al cuello.

Mi tarea es decirte qué es lo mejor por que el rendimiento deportivo, tu espiritualidad y tu visión ideológica pueden entrar en conflicto y, la decisión final, es tu elección individual. Como dice el Dr. Ran Barkai, de la Universidad de Tel Aviv; “es difícil convencer a un vegetariano devoto de que sus antepasados no eran vegetarianos, y la gente tiende a confundir las creencias personales con la realidad científica”. ¡Por tanto, elige lo que creas más conveniente para ti!

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